dilluns, 2 de maig del 2011

Maig

La ranura de un sueño


Abrí los ojos y la brisa acariciaba mi piel, después de levantarme me puse las gafas y cogí el vaso de leche que dejaba mi madre en la mesita cada día.
Como cada día voy al baño a lavarme la cara y cepillarme los dientes, cuando traveseé el gran pasillo no se oía nada, todo estaba silencioso. Cuando avancé vi un árbol gigante, sus raíces se clavaban en las baldosas del suelo y la copa del árbol llegaba al techo.
En al árbol había una nota clavada que decía: “Ahora tú me protegerás a mí” y al lado había una llave grande y majestuosa.
Cuando me acerqué al árbol vi una ranura y cuando encajé la llave, me desperté.
Todo había sido un horrible sueño pero la llave seguía en la mesita...


Òscar Trevejo