Un día de lluvia.
La montaña de este pueblo tiene un aspecto tranquilo y sereno. Todo el paisaje está lleno de árboles, todos bajos y frondosos, de diferentes tonos verdes.
En primer plano podemos ver una calle ancha y larga, por la cual caminan aproximadamente siete personas. Una gran parte de ellas con el paraguas abierto cubriendo sus cabezas. A los lados de la calle hay dos estatuas aparentemente religiosas.
En el último plano se pueden ver unas casas de altura mediana, antiguas, de aspecto misterioso y de colores más bien apagados.
El cielo retiene un color gris azulado pero muy nublado a la vez. De las nubes caen pequeñas gotas de agua.
Loa Ansa.
6èA.
