El misterio
Un día estaba solo en casa tomándome un bol de cereales, y
de repente… ¡Ring! Suena el timbre de la puerta. Estaba inquieto. No sabía qué
hacer. Me decía todo el rato abro, no abro, abro o no abro. Esas eran
mis opciones.
Pasados cinco minutos, suena el timbre de nuevo. Y yo me
empiezo a incomodar. Entonces me acuerdo que puedo preguntar quién es, pero
cuando lo pregunto nadie contesta. Así que al final me decido a abrir la
puerta.
¿A que no sabéis quién era? Pues… ¡El cartero! Vaya final
tan rollo solo por el cartero.
Álvaro Ponce. 5èA